Siglo XXI. Era de la Tecnología. Imágenes HD. Términos interrelacionados. Términos que se integran perfectamente cuando de algo tan cotidiano como la TELEVISIÓN se habla. Actualmente hablar de imágenes de Alta Definición, información digital, nitidez audiovisual, es tan coloquial que ni siquiera se le atribuye un significado mucho más trascendente que lo que vemos día a día en una pantalla de TV, por ejemplo. Sin embargo, ciertamente ninguno de estos términos tiene una acogida que sobrepasa las dos décadas, así de recientes son.
Es muy seguro que si cualquier joven de esta generación le preguntase a sus padres de la calidad de la imagen en TV cuando era niño, este se quedara sin respuestas, después de todo, algo como "calidad de imagen" es muy superfluo comparado con la sensación y la novedad de la tecnología cuando a penas está iniciando. Y es que eso es lo que le tocó a nuestros padres. La TV cuando a penas estaba pasando del blanco y negro al color. Cuando tener más de 5 canales era un lujo muy grande. Cuando contar con programación 24/7 y apta para todo el público era impensable, y hasta absurdo. ¿Qué tanto importa la nitidez de lo que ves cuando ni siquiera te habías imaginado poder tener algo parecido a un cine en casa?
Lo que trato de decir es que la televisión es MUY joven. No ha cumplido el centenario sobre la tierra.
Más sin embargo aquí está, como un fenómeno que se ha vuelto tan básico para la subsistencia social como el respirar para un ser vivo. Aquí está, como la columna vertebral de la cultura de consumo del occidente. La televisión es casi que ineludible, y lejos de tratarse esto como algo alarmante, la TV crece y gana dominio cada día.
Y precisamente es esto lo que protagoniza la transformación de calidad que está sufriendo la Televisión. Nuestros padres la conocieron en su estado primitivo, una televisión analógica, recién introducido el color, con imágenes captadas por antenas en V -las poderosas espadas que los abuelos valientemente apuntaban al cielo para invocar la bendita onda de radio que recibía la señal desde el mismísimo Trono de Dios en el Cielo: llámese Satélite. Es muy probable que nuestros hijos tomen la idea de "antena en V" tan fantásticamente como lo planteé anteriormente: algo solo pertinente a mitos y leyendas de los alejados días de antaño, porque lo que ellos conocerán será sin lugar a dudas, la Televisión Digital. Ahora, no es que la TV digital no se comunique por satélite, pero sí es que nuestros hijos seguramente sólo han de conocer las gigantes y modernas antenas que se encuentran en los techos de los edificios. Conocerán imágenes tan nítidas que parecerán una simulación idéntica de la realidad fuera de la pantalla. Conocerán un sonido tan natural y clara como la voz de sus madres. Conocerán una TV con tanto contenido que ni siquiera ambicionarán explorarlo en su totalidad. Conocerán la TV en el estado que hoy el mundo sueña y que se está implementando al rededor del planeta entero.
Parafraseando algo que dice el personaje principal una de mis películas favoritas, Contacto (1997), la cual interpreta Jodie Foster, nos encontramos inmersos en una "adolescencia tecnológica". Una época en la que la tecnología prima, pero a la vez es tumultuosa y está incidiendo infatigablemente en el destino de nuestra civilización. Está aportando a su crecimiento, pero también se puede estar convirtiendo en una crisis. Estamos en la adolescencia de la TV. Se están afrontando retos importantes en cuanto a la regulación de lo que se ve, en cuanto a la implementación de las nuevas tecnologías, en cuanto a lo que significa la TV en la vida en el siglo XXI. Hoy somos adolescentes al mismo tiempo que el medio de comunicación masivo más influyente de nuestro tiempo. La TV digital sin duda alguna será parte de la madurez de la TV. Esperemos que la TV alcance es madurez en al mismo tiempo que la alcancemos nosotros. Hablo y me Salvo.
Habla y Te Salvas
lunes, 17 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
Utilidad intrascendente
No siempre tienes la respuesta. No siempre tiene la idea. No siempre tienes la claridad. A veces te falta lucidez. Escribo algo que no creo que tendrá mucha trascendencia... Y mientras aspiro a algún día ser recordada por haber hecho "algo" que cambie el mundo (no peco por ambiciosa, creo que desde que cambies así sea UNA SOLA vida puedes cambiar el mundo...) no pretendo plasmar nada históricamente memorable aquí hoy. Tampoco insinúo que hasta ahora habré escrito cosas en este blog tan "memorables". Pero por lo menos mis publicaciones antiguas tienen que ver con ideas que he contemplado cuidadosamente antes de escribirlas. Voy a ser honesta con quien sea que lea esto. Hoy escribo aquí porque estoy en una clase de informática en la que hasta ahora no se ha planteado nada productivo por hacer... Pero no me quiero sentir inútil. Por ende escribo.
Si no me quiero sentir "inútil", sí, podría emplear este tiempo para escribir algo más profundo... Para investigar para algún trabajo... Inclusive podría dejar pasar el tiempo en alguna red social y convencerme a mí misma que chatear con alguien tan desocupado como yo (¿quién sino es un desocupado anda a medio día chateando en Facebook?) o mirar las fotos de mis amigos es algo que está a mi servicio intelectual. Sí, como muchas personas de mi edad tengo sueños de publicar un libro, una novela, una leyenda... podría ponerme a trabajar en eso. Pero no estoy inspirada para la ficción ni la literatura seria en general, y no estoy exactamente en el ambiente. No soy capaz de escribir nada más allá de lo superficial en un salón con veinte personas más pendientes de lo que hago. Podría adelantar un trabajo... pero ¿Qué tan lejos llegaré en tan solo los treinta minutos que me faltan, sin libros ni referencia? Podría meterme a Facebook: una escapatoria popular al aburrimiento. Pero Facebook jamás es interesante antes de las 5:00 de la tarde.
No me quiero aburrir. Entonces escribo. Me demoro quince minutos poniendo palabra, tras palabra, tras palabra. Veinte minutos si contamos la prueba de lectura. Media hora bruta por que a veces hago pausas. Entonces me siento "productiva". Hasta me doy cuenta que poniendo palabras, eventualmente sí se puede inducir la inspiración, porque adentrados los diez minutos escribiendo esto que aún no le encuentro nombre, ya pude encontrarle propósito:
¿Por qué sentimos la necesidad de sentirnos productivos? ¿Por qué nos aburrimos tan fácilmente aún cuando estamos haciendo justamente algo que nosotros mismos hemos escogido? Yo escogí mi camino. Yo estoy exactamente donde quiero estar ahora. Más sin embargo, admito espacio al aburrimiento. Admito espacio para la duda. Y admito espacio para sentirme menos de lo que soy y para sentirme poco útil aún cuando todo lo que hago viene bienaventuradamente. Admito espacio Y TIEMPO para perder. Pero lo triste es que eso me preocupa. ¿Por qué habría de preocuparme? Dicen que el tiempo que se pierde no se recupera. Pero... ¿Será que sí podemos llevar una vida 100% productiva? Me da miedo un día de descanso porque temo aflojarme. Los niveles de disciplina y tenacidad han de ser siempre altos. Me da miedo media hora de superficialidad porque por algo tengo tanta energía: para usar.
Pero, ¿Será que debería ser así? ¿Será que como ser humano cada SEGUNDO está destinado a ser grande? No lo creo. Es más, estoy segura que no. Si cada segundo fuese grande, no sabríamos distinguir entre los momentos extraordinarios y los momentos comunes y corrientes. Son momentos acromáticos como estos los que permiten que los momentos de color se vean tan vívidos, brillantes, hermosos, especiales. Por eso mismo no debería preocuparme por perder media hora, cuando he tenido tantos cientos, miles de horas, que me han traído TANTA buena fortuna, provecho, felicidad, aprendizaje.
Pero bueno. Esto no es realmente tan importante. Esto solo debía ayudarme a pasar media hora de tiempo que de otra manera hubiera sido perdido. No tiene trascendencia... Pero me ayudó a sentirme útil porque no sé cómo quedarme mentalmente quieta por santos treinta minutos. Debo aprender a hacer eso. Hablo y me Salvo.
Si no me quiero sentir "inútil", sí, podría emplear este tiempo para escribir algo más profundo... Para investigar para algún trabajo... Inclusive podría dejar pasar el tiempo en alguna red social y convencerme a mí misma que chatear con alguien tan desocupado como yo (¿quién sino es un desocupado anda a medio día chateando en Facebook?) o mirar las fotos de mis amigos es algo que está a mi servicio intelectual. Sí, como muchas personas de mi edad tengo sueños de publicar un libro, una novela, una leyenda... podría ponerme a trabajar en eso. Pero no estoy inspirada para la ficción ni la literatura seria en general, y no estoy exactamente en el ambiente. No soy capaz de escribir nada más allá de lo superficial en un salón con veinte personas más pendientes de lo que hago. Podría adelantar un trabajo... pero ¿Qué tan lejos llegaré en tan solo los treinta minutos que me faltan, sin libros ni referencia? Podría meterme a Facebook: una escapatoria popular al aburrimiento. Pero Facebook jamás es interesante antes de las 5:00 de la tarde.
No me quiero aburrir. Entonces escribo. Me demoro quince minutos poniendo palabra, tras palabra, tras palabra. Veinte minutos si contamos la prueba de lectura. Media hora bruta por que a veces hago pausas. Entonces me siento "productiva". Hasta me doy cuenta que poniendo palabras, eventualmente sí se puede inducir la inspiración, porque adentrados los diez minutos escribiendo esto que aún no le encuentro nombre, ya pude encontrarle propósito:
¿Por qué sentimos la necesidad de sentirnos productivos? ¿Por qué nos aburrimos tan fácilmente aún cuando estamos haciendo justamente algo que nosotros mismos hemos escogido? Yo escogí mi camino. Yo estoy exactamente donde quiero estar ahora. Más sin embargo, admito espacio al aburrimiento. Admito espacio para la duda. Y admito espacio para sentirme menos de lo que soy y para sentirme poco útil aún cuando todo lo que hago viene bienaventuradamente. Admito espacio Y TIEMPO para perder. Pero lo triste es que eso me preocupa. ¿Por qué habría de preocuparme? Dicen que el tiempo que se pierde no se recupera. Pero... ¿Será que sí podemos llevar una vida 100% productiva? Me da miedo un día de descanso porque temo aflojarme. Los niveles de disciplina y tenacidad han de ser siempre altos. Me da miedo media hora de superficialidad porque por algo tengo tanta energía: para usar.
Pero, ¿Será que debería ser así? ¿Será que como ser humano cada SEGUNDO está destinado a ser grande? No lo creo. Es más, estoy segura que no. Si cada segundo fuese grande, no sabríamos distinguir entre los momentos extraordinarios y los momentos comunes y corrientes. Son momentos acromáticos como estos los que permiten que los momentos de color se vean tan vívidos, brillantes, hermosos, especiales. Por eso mismo no debería preocuparme por perder media hora, cuando he tenido tantos cientos, miles de horas, que me han traído TANTA buena fortuna, provecho, felicidad, aprendizaje.
Pero bueno. Esto no es realmente tan importante. Esto solo debía ayudarme a pasar media hora de tiempo que de otra manera hubiera sido perdido. No tiene trascendencia... Pero me ayudó a sentirme útil porque no sé cómo quedarme mentalmente quieta por santos treinta minutos. Debo aprender a hacer eso. Hablo y me Salvo.
jueves, 27 de febrero de 2014
Tecnología Corporal Virtual de los Cinco Sentidos ¿Cual es el precio de las nuevas tecnologías?
Tecnología Corporal Virtual de los Cinco Sentidos.
El propósito de esta propuesta es lograr una experiencia que se asemeja a una real y física, incorporando olores, sensaciones, sonidos, temperaturas, viento, la ilusión de movimiento, y por supuesto, video 3D, de manera que el sujeto viva este simulacro virtual como si le sucediera físicamente. Un sujeto podrá hacer lo que nunca haría normalmente en la cotidianidad, como por ejemplo, correr una carrera olímpica.
El proyecto podría utilizarse con adultos mayores que ya no poseen facultades para viajar, para que conozcan sitios de ciudades turísticas y de relevancia histórica como el Roma, Atenas, o París.
Claro, originalmente se está creando para estos propósitos... ¿Pero quien sabe? ¿Puede ser esto el inicio de la interacción y la experiencia "tangible" en lo virtual? ¿Será que esto es apenas el principio para una tecnología tan sofisticada que nuestros smartphones actuales parezcan primitivos? ¿Videojuegos en vivo? ¿Noviazgos por internet que ya no parecen de larga distancia? Quien sabe... Pero por ahora, los japoneses están encontrando la manera de visitar Milán sin tener que montarse a un avión, u oler naranjas que no podrán comer. El futuro de esta revolucionaria tecnología es incierta, pero lo que sí es seguro es que el tiempo nos dirá...
* * *
Son realmente increíbles los poderosos alcances que pueden llegar a tener la ambición y el genio humano... Pero también, es importante pregutarse, ¿Qué se sacrifica con cada paso hacia delante? Hace 100 años no teníamos televisión, el Cine estaba a penas comenzando y el teléfono era un lujo. Hoy tenemos celulares y computadores que permiten que la comunicación sea instantánea y accequible para todos... ¿Pero qué precio hemos pagado? Las relaciones sociales se fragmentan cada vez más en constancia, calidad y profundidad. Se aumenta el sedentarismo, e irónicamente, la sobredosis de información de la que sufrimos sólo ha contribuido a la pereza mental. Hace 200 años viajar al otro lado del mundo era una expedición de meses y ni siquiera conocíamos todos los planetas del Sistema Solar. Hoy somos capaces de viajar no solo al rededor del mundo en cuestión de horas, sino que también somos capaces de viajar al espacio exterior, tenemos complejos telescopios como el Hubble que nos permiten ver a lo largo de toda nuestra Galaxia y tenemos satélites artificiales en órbita. ¿Pero cual es el precio que hemos tenido que pagar? Tal vez en el futuro a mediano plazo seamos capaces de viajar a otros planetas, pero mietras tanto, sacrificamos nuestro propio planeta, con polusión, abuso de recursos naturales, e inclusive ahora, contaminación radiactiva.
Pienso que la tecnología trae es una de las más maravillosas expresiones del potencial de la humanidad. La innovación es lo que nos hace especiales, y defiendo el prograso... Lo defiendo, siempre y cuando mantenga sus lìmites dentro de la responsabilidad. Una nueva tecnología corporal-virtual, ¿Podrá ser asumida responsablemente? Aplaudo a los Japoneses por estar desarrollando esto, pero aplaudiré al Mundo entero si se logra usarlo bien, en pro del crecimiento y la educación. Espero tener la oportunidad de aplaudirle a mi mundo entero. Hablo y me Salvo.
* * *
Son realmente increíbles los poderosos alcances que pueden llegar a tener la ambición y el genio humano... Pero también, es importante pregutarse, ¿Qué se sacrifica con cada paso hacia delante? Hace 100 años no teníamos televisión, el Cine estaba a penas comenzando y el teléfono era un lujo. Hoy tenemos celulares y computadores que permiten que la comunicación sea instantánea y accequible para todos... ¿Pero qué precio hemos pagado? Las relaciones sociales se fragmentan cada vez más en constancia, calidad y profundidad. Se aumenta el sedentarismo, e irónicamente, la sobredosis de información de la que sufrimos sólo ha contribuido a la pereza mental. Hace 200 años viajar al otro lado del mundo era una expedición de meses y ni siquiera conocíamos todos los planetas del Sistema Solar. Hoy somos capaces de viajar no solo al rededor del mundo en cuestión de horas, sino que también somos capaces de viajar al espacio exterior, tenemos complejos telescopios como el Hubble que nos permiten ver a lo largo de toda nuestra Galaxia y tenemos satélites artificiales en órbita. ¿Pero cual es el precio que hemos tenido que pagar? Tal vez en el futuro a mediano plazo seamos capaces de viajar a otros planetas, pero mietras tanto, sacrificamos nuestro propio planeta, con polusión, abuso de recursos naturales, e inclusive ahora, contaminación radiactiva.
Pienso que la tecnología trae es una de las más maravillosas expresiones del potencial de la humanidad. La innovación es lo que nos hace especiales, y defiendo el prograso... Lo defiendo, siempre y cuando mantenga sus lìmites dentro de la responsabilidad. Una nueva tecnología corporal-virtual, ¿Podrá ser asumida responsablemente? Aplaudo a los Japoneses por estar desarrollando esto, pero aplaudiré al Mundo entero si se logra usarlo bien, en pro del crecimiento y la educación. Espero tener la oportunidad de aplaudirle a mi mundo entero. Hablo y me Salvo.
viernes, 21 de febrero de 2014
Toxic Relationships
Relaciones. Son la base de la vida social, base de la vida humana. Relaciones. Son positivas, provechosas, negativas, destructivas, reveladoras, apasioadas, inspiradoras, deprimentes, complicadas, confusas...
Relaciones. Pueden ser con cosas, con lugares, con intituciones, con personas... Relaciones.
Yo confieso: tengo una relación tóxica. Sí, una relación tóxica que define mi vida social y es indudablemete una piedra en el zapato. Absolutamente tóxica, porque llevo ya meses en el clásico, "no puedo vivir con ni mucho menos sin". Absolutamente tóxica, porque es lo único que desequilibra mi centro, más al mismo tiempo ocupa un lugar muy central en mi vida. Absolutamente tóxica porque quiero huir pero -aunque no lo quiera aceptar- la rutina y el miedo me lo impiden. Absolutamente tóxica porque sé que ya no estoy ganando nada en esta relación, pero como la propia masoquista aquí me quedo, sin reaccionar.
Por si alguien se lo pregunta, no, no es una relación tóxica con "alguien" en especial. O puesto literalmente, no es una relación tóxica con un novio/compañero/pretendiente/amante o la categoría que se les ocurra. Es una relación tóxica con algo un poco más complejo... Un grupo de personas que forman parte de mi vida extracurricular desde hace tres años y medio. Una relación tóxica con una comunidad, digamos, para no delatarme demasiado.
Acabo de comenzar a estudiar comunicación. Entiendo que hay incompatibilidad entre ciertas personas y la interpretación en la comunicación es clave. Los errores de comunicación cuestan y cuestan mucho más cuando no hay mucha afinidad... Entiendo esto, mi carrera me lo enseña y la vida se encarga de demostrármelo, pero a pesar de saberlo bien, a pesar de estudiarlo frecuentemente, no soy capaz en práctica de comunicarme y arreglar lo que debo. Literalmente he tenido sueños en los que me enfrento a las personas que me desestabilizan y les digo con toda la valentía y convicción del mundo lo que el despertar nunca me permite decir. Tengo fantasías en las que se alcanza la armonía con ellas. Y tengo momentos en los que me decido de una vez por todas por abadonarlo todo. Por buscar otros caminos. Por borrarlos de mi mapa.
Pero si bien sé, uno SIEMPRE debe ser consecuente con las desiciones que toma. Una siempre debe tomar responsabilidad en sus acciones.Uno debe saber que a veces un "adiós" es lo más irremediable que hay, y por ello solo lo puede usar en el momento adecuado. Nunca creo que el momento adecuado ha llegado. Siempre sigo diciendo "hola", invitando el agridulce goce de mi martirio. Nunca lo abandono todo, siempre sigo en un "ahora" eterno con ellos y a medida que crecen mis ganas de alejarme crece mi apego hacia el increíble impacto que han tenido en mi vida. La relación es más tóxica que la vida en Hong Kong.
Dicen que del amor al odio hay un solo paso. Nunca quisiera amar a alguien tanto si eso implicará voltear la moneda bruscamente. Eso fue lo que pasó: un giro del amor de ensueño al desencanto total. No sé cual será el próximo giro, y no sé si mañana me despierte pensando que sobreactué y hoy simplemente fui una dramática exagerada... No sé si lo del ayer de mañana tedrá tanta carga como la tiene hoy, como la tiene ahora... Pero sí se que el primer paso para sanarse, es reconocer que se tiene un dolor, una fuente de sufrir, una herida. A lo mejor el hecho de que hoy por primera vez reconozco que estoy inmuscuida en una relación muy tóxica con el grupo de personas con quien màs comparto fuera de la U sea el primer paso para sanarme. Por ahora, no sé nada, pero escribirlo se ha sentido aliviador. Hablo y me Salvo.
Relaciones. Pueden ser con cosas, con lugares, con intituciones, con personas... Relaciones.
Yo confieso: tengo una relación tóxica. Sí, una relación tóxica que define mi vida social y es indudablemete una piedra en el zapato. Absolutamente tóxica, porque llevo ya meses en el clásico, "no puedo vivir con ni mucho menos sin". Absolutamente tóxica, porque es lo único que desequilibra mi centro, más al mismo tiempo ocupa un lugar muy central en mi vida. Absolutamente tóxica porque quiero huir pero -aunque no lo quiera aceptar- la rutina y el miedo me lo impiden. Absolutamente tóxica porque sé que ya no estoy ganando nada en esta relación, pero como la propia masoquista aquí me quedo, sin reaccionar.
Por si alguien se lo pregunta, no, no es una relación tóxica con "alguien" en especial. O puesto literalmente, no es una relación tóxica con un novio/compañero/pretendiente/amante o la categoría que se les ocurra. Es una relación tóxica con algo un poco más complejo... Un grupo de personas que forman parte de mi vida extracurricular desde hace tres años y medio. Una relación tóxica con una comunidad, digamos, para no delatarme demasiado.
Acabo de comenzar a estudiar comunicación. Entiendo que hay incompatibilidad entre ciertas personas y la interpretación en la comunicación es clave. Los errores de comunicación cuestan y cuestan mucho más cuando no hay mucha afinidad... Entiendo esto, mi carrera me lo enseña y la vida se encarga de demostrármelo, pero a pesar de saberlo bien, a pesar de estudiarlo frecuentemente, no soy capaz en práctica de comunicarme y arreglar lo que debo. Literalmente he tenido sueños en los que me enfrento a las personas que me desestabilizan y les digo con toda la valentía y convicción del mundo lo que el despertar nunca me permite decir. Tengo fantasías en las que se alcanza la armonía con ellas. Y tengo momentos en los que me decido de una vez por todas por abadonarlo todo. Por buscar otros caminos. Por borrarlos de mi mapa.
Pero si bien sé, uno SIEMPRE debe ser consecuente con las desiciones que toma. Una siempre debe tomar responsabilidad en sus acciones.Uno debe saber que a veces un "adiós" es lo más irremediable que hay, y por ello solo lo puede usar en el momento adecuado. Nunca creo que el momento adecuado ha llegado. Siempre sigo diciendo "hola", invitando el agridulce goce de mi martirio. Nunca lo abandono todo, siempre sigo en un "ahora" eterno con ellos y a medida que crecen mis ganas de alejarme crece mi apego hacia el increíble impacto que han tenido en mi vida. La relación es más tóxica que la vida en Hong Kong.
Dicen que del amor al odio hay un solo paso. Nunca quisiera amar a alguien tanto si eso implicará voltear la moneda bruscamente. Eso fue lo que pasó: un giro del amor de ensueño al desencanto total. No sé cual será el próximo giro, y no sé si mañana me despierte pensando que sobreactué y hoy simplemente fui una dramática exagerada... No sé si lo del ayer de mañana tedrá tanta carga como la tiene hoy, como la tiene ahora... Pero sí se que el primer paso para sanarse, es reconocer que se tiene un dolor, una fuente de sufrir, una herida. A lo mejor el hecho de que hoy por primera vez reconozco que estoy inmuscuida en una relación muy tóxica con el grupo de personas con quien màs comparto fuera de la U sea el primer paso para sanarme. Por ahora, no sé nada, pero escribirlo se ha sentido aliviador. Hablo y me Salvo.
lunes, 10 de febrero de 2014
Elegir Comunicación Social: Sólo mejor que la Incertidumbre.
En una de las primeras clases de mi carrera, -Comunicación Social- un profesor nos hablaba sobre los estigmas a los que nos enfrentaremos estudiando esto. Nos hablaba sobre cómo los de Derecho -nuestros vecinos de campus- nos mirarían por encima del hombro y sobre cómo nuestros familiares sólo demostrarían orgullo en nosotros porque decir que su hijo/sobrino/nieto va a estudiar Comunicación Social es mejor que decir "aún no está seguro, lo está pensando".
Cuando estaba en el colegio un profesor al que aprecio mucho me preguntó qué estudiaría. Cuando le conté sobre mis planes de presentarme a esta carrera me dijo "ah, la carrera de las reinas", y añadió una risita que lejos de entretenerme me incomodó mucho, fomentando mi duda de realmente tomarme ese plan en serio.
Hace varios años, en la secundaria, una compañera y yo hablábamos sobre la elección de carrera de quien entonces era indudablemente la mejor estudiante de todo el colegio y estaba a punto de graduarse: arquitectura. Mi compañera alegaba que era una lástima que una mente tan brillante se "desperdiciara" en una carrera como arquitectura (increíble que con el potencial tan poderoso que tiene la arquitectura de trascender tampoco se lleve el respecto que merece). Yo le pregunté por qué diría eso, y ella simplemente me respondió: "Es como si tú te metieras a trabajar en televisión". Sin ánimos de ostentar, cabe enfatizar que mi posición en el colegio entonces era excelente, y yo era respetada por ser una estudiante seria y confiable. Creo que si mal no interpreté, a lo que mi compañera se refería era que trabajar en TV es de todo menos serio, o intelectualmente exigente. Tengo mucho tiempo sin hablar con esa compañera, pero si ella recuerda aquellas palabras que salieron de su boca tan vívidamente como las recuerdo yo, y si me la encontrara en estos días y le contara sobre lo que ando haciendo, entonces ella también me miraría por encima del hombro, porque, irónicamente, la Comunicación Social también se presta para trabajar en Televisión, y ella estudia Economía, lo cual es "MUY SUPERIOR" ¿O no?
No quiero ser reina de belleza, ni verme comparada con las respuestas que dan las reinas que las vuelven famosas -no su hermosura, sino sus meteduras de pata. No quiero presentar farándula, lo cual es lo que inmediatamente se asocia con lo que acabo de comenzar a estudiar. No quería estudiar Derecho, pero no porque la carrera excediera mis capacidades, sino porque simplemente no me gusta ni el Currículum ni la práctica del Derecho. No decidí estudiar esto porque no tenía un norte y me lanzé al viento a ver qué sucedería.
La mayoría de la gente que me conoce se sorprendió mucho cuando elegí esto. Hay quienes simplemente me desearon éxitos a pesar de nunca haberme imaginado en estas, y hay quienes disimularon su "decepción". Pero también hay personas más flexibles, más abiertas, que me conocen mucho mejor, que no se sorprendieron. Personas que saben que no estaba 100% segura de qué camino elegir para perseguir mis sueños, pero que me dijeron "sí, esa carrera es totalmente para ti", o "sí, esa carrera es muy bonita", y eso iba totalmente en serio. Porque no llego a aprender a hablar bonito, porque llego a aprender a expresarme con propiedad. Porque hay muchísima lectura detrás de lo que se escribe y muchísima reflexión detrás de lo que se habla cuando en estas hay sustancia; y eso es lo que quiero: leer mucho, pensar mucho, aprender a escribir bien. Porque no se trata realmente de la carrera que se escoja tanto como se trata del tipo de estudiante que la emprende.
Prefiero no pensar en la altivez de algunos (no me atrevería a generalizar) estudiantes de leyes, ni en mi profesor que me relaciona con las aspirantes a Miss Colombia, ni en el orgullo algunos padres que se basa en el alivio de por lo menos saber que sus hijos estudian "algo", ni en mi compañera que ahora estudia Economía y cree que la Arquitectura y la TV tienen en común su profunda "superficialidad". Prefiero pensar en lo que dijo aún otro profesor que actualmente me da clases: La Comunicación es LA MADRE DE TODAS LAS CIENCIAS. Sin ella, ninguna disciplina existiría, pues todo es comunicación. TODO comunica algo. Y todo requiere de la comunicación para existir. Lo primero que aprendemos es a comunicarnos, y lo que buscamos cuando estudiamos Comunicación es perfeccionar las habilidades que ya tenemos.
No estudio Medicia, ni Derecho, ni Ingeniería. Pero tanto allá como acá, sí que hay mentes brillantes. Solo hay que encontrarlas. El Camino acaba de comenzar. Y quiero retratarlo. Hablo y me Salvo.
Cuando estaba en el colegio un profesor al que aprecio mucho me preguntó qué estudiaría. Cuando le conté sobre mis planes de presentarme a esta carrera me dijo "ah, la carrera de las reinas", y añadió una risita que lejos de entretenerme me incomodó mucho, fomentando mi duda de realmente tomarme ese plan en serio.
Hace varios años, en la secundaria, una compañera y yo hablábamos sobre la elección de carrera de quien entonces era indudablemente la mejor estudiante de todo el colegio y estaba a punto de graduarse: arquitectura. Mi compañera alegaba que era una lástima que una mente tan brillante se "desperdiciara" en una carrera como arquitectura (increíble que con el potencial tan poderoso que tiene la arquitectura de trascender tampoco se lleve el respecto que merece). Yo le pregunté por qué diría eso, y ella simplemente me respondió: "Es como si tú te metieras a trabajar en televisión". Sin ánimos de ostentar, cabe enfatizar que mi posición en el colegio entonces era excelente, y yo era respetada por ser una estudiante seria y confiable. Creo que si mal no interpreté, a lo que mi compañera se refería era que trabajar en TV es de todo menos serio, o intelectualmente exigente. Tengo mucho tiempo sin hablar con esa compañera, pero si ella recuerda aquellas palabras que salieron de su boca tan vívidamente como las recuerdo yo, y si me la encontrara en estos días y le contara sobre lo que ando haciendo, entonces ella también me miraría por encima del hombro, porque, irónicamente, la Comunicación Social también se presta para trabajar en Televisión, y ella estudia Economía, lo cual es "MUY SUPERIOR" ¿O no?
No quiero ser reina de belleza, ni verme comparada con las respuestas que dan las reinas que las vuelven famosas -no su hermosura, sino sus meteduras de pata. No quiero presentar farándula, lo cual es lo que inmediatamente se asocia con lo que acabo de comenzar a estudiar. No quería estudiar Derecho, pero no porque la carrera excediera mis capacidades, sino porque simplemente no me gusta ni el Currículum ni la práctica del Derecho. No decidí estudiar esto porque no tenía un norte y me lanzé al viento a ver qué sucedería.
La mayoría de la gente que me conoce se sorprendió mucho cuando elegí esto. Hay quienes simplemente me desearon éxitos a pesar de nunca haberme imaginado en estas, y hay quienes disimularon su "decepción". Pero también hay personas más flexibles, más abiertas, que me conocen mucho mejor, que no se sorprendieron. Personas que saben que no estaba 100% segura de qué camino elegir para perseguir mis sueños, pero que me dijeron "sí, esa carrera es totalmente para ti", o "sí, esa carrera es muy bonita", y eso iba totalmente en serio. Porque no llego a aprender a hablar bonito, porque llego a aprender a expresarme con propiedad. Porque hay muchísima lectura detrás de lo que se escribe y muchísima reflexión detrás de lo que se habla cuando en estas hay sustancia; y eso es lo que quiero: leer mucho, pensar mucho, aprender a escribir bien. Porque no se trata realmente de la carrera que se escoja tanto como se trata del tipo de estudiante que la emprende.
Prefiero no pensar en la altivez de algunos (no me atrevería a generalizar) estudiantes de leyes, ni en mi profesor que me relaciona con las aspirantes a Miss Colombia, ni en el orgullo algunos padres que se basa en el alivio de por lo menos saber que sus hijos estudian "algo", ni en mi compañera que ahora estudia Economía y cree que la Arquitectura y la TV tienen en común su profunda "superficialidad". Prefiero pensar en lo que dijo aún otro profesor que actualmente me da clases: La Comunicación es LA MADRE DE TODAS LAS CIENCIAS. Sin ella, ninguna disciplina existiría, pues todo es comunicación. TODO comunica algo. Y todo requiere de la comunicación para existir. Lo primero que aprendemos es a comunicarnos, y lo que buscamos cuando estudiamos Comunicación es perfeccionar las habilidades que ya tenemos.
No estudio Medicia, ni Derecho, ni Ingeniería. Pero tanto allá como acá, sí que hay mentes brillantes. Solo hay que encontrarlas. El Camino acaba de comenzar. Y quiero retratarlo. Hablo y me Salvo.
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