lunes, 17 de marzo de 2014

TDT: La Adolescencia de la Televisión.

Siglo XXI. Era de la Tecnología. Imágenes HD. Términos interrelacionados. Términos que se integran perfectamente cuando de algo tan cotidiano como la TELEVISIÓN se habla. Actualmente hablar de imágenes de Alta Definición, información digital, nitidez audiovisual, es tan coloquial que ni siquiera se le atribuye un significado mucho más trascendente que lo que vemos día a día en una pantalla de TV, por ejemplo. Sin embargo, ciertamente ninguno de estos términos tiene una acogida que sobrepasa las dos décadas, así de recientes son.
Es muy seguro que si cualquier joven de esta generación le preguntase a sus padres de la calidad de la imagen en TV cuando era niño, este se quedara sin respuestas, después de todo, algo como "calidad de imagen" es muy superfluo comparado con la sensación y la novedad de la tecnología cuando a penas está iniciando. Y es que eso es lo que le tocó a nuestros padres. La TV cuando a penas estaba pasando del blanco y negro al color. Cuando tener más de 5 canales era un lujo muy grande. Cuando contar con programación 24/7 y apta para todo el público era impensable, y hasta absurdo. ¿Qué tanto importa la nitidez de lo que ves cuando ni siquiera te habías imaginado poder tener algo parecido a un cine en casa?
Lo que trato de decir es que la televisión es MUY joven. No ha cumplido el centenario sobre la tierra.
Más sin embargo aquí está, como un fenómeno que se ha vuelto tan básico para la subsistencia social como el respirar para un ser vivo. Aquí está, como la columna vertebral de la cultura de consumo del occidente. La televisión es casi que ineludible, y lejos de tratarse esto como algo alarmante, la TV crece y gana dominio cada día.

Y precisamente es esto lo que protagoniza la transformación de calidad que está sufriendo la Televisión. Nuestros padres la conocieron en su estado primitivo, una televisión analógica, recién introducido el color, con imágenes captadas por antenas en V -las poderosas espadas que los abuelos valientemente apuntaban al cielo para invocar la bendita onda de radio que recibía la señal desde el mismísimo Trono de Dios en el Cielo: llámese Satélite. Es muy probable que nuestros hijos tomen la idea de "antena en V" tan fantásticamente como lo planteé anteriormente: algo solo pertinente a mitos y leyendas de los alejados días de antaño, porque lo que ellos conocerán será sin lugar a dudas, la Televisión Digital. Ahora, no es que la TV digital no se comunique por satélite,  pero sí es que nuestros hijos seguramente sólo han de conocer las gigantes y modernas antenas que se encuentran en los techos de los edificios. Conocerán imágenes tan nítidas que parecerán una simulación idéntica de la realidad fuera de la pantalla. Conocerán un sonido tan natural y clara como la voz de sus madres. Conocerán una TV con tanto contenido que ni siquiera ambicionarán explorarlo en su totalidad. Conocerán la TV en el estado que hoy el mundo sueña y que se está implementando al rededor del planeta entero.

Parafraseando algo que dice el personaje principal una de mis películas favoritas, Contacto (1997), la cual interpreta Jodie Foster, nos encontramos inmersos en una "adolescencia tecnológica". Una época en la que la tecnología prima, pero a la vez es tumultuosa y está incidiendo infatigablemente en el destino de nuestra civilización. Está aportando a su crecimiento, pero también se puede estar convirtiendo en una crisis. Estamos en la adolescencia de la TV. Se están afrontando retos importantes en cuanto a la regulación de lo que se ve, en cuanto a la implementación de las nuevas tecnologías, en cuanto a lo que significa la TV en la vida en el siglo XXI. Hoy somos adolescentes al mismo tiempo que el medio de comunicación masivo más influyente de nuestro tiempo. La TV digital sin duda alguna será parte de la madurez de la TV. Esperemos que la TV alcance es madurez en al mismo tiempo que la alcancemos nosotros. Hablo y me Salvo.


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